Liderazgo

57

Los espías nunca perdieron la fe en Hashem ni en su capacidad de realizar milagros.
Confiaban en Hashem, pero no confiaban en Am Israel.
Con la intención de proteger a su querido pueblo del fracaso, los espías reaccionaron como el padre que desalienta a su hija para resguardarla de frustraciones. Dijeron que la tarea era demasiado difícil: “No somos capaces de luchar contra este pueblo, porque es más fuerte que nosotros”.
En momentos de desafíos, un líder debe ponerse de pie, inspirar, enseñar, alentar y mostrarles a los demás cómo descubrir las reservas de fe, coraje y fuerza que se esconden dentro del alma. El líder tiene la facultad de influir en otros sujetos. Su conducta o sus palabras logran incentivar a los miembros de un grupo para que trabajen en conjunto por un objetivo común. De acuerdo a su forma de ejercer la conducción del equipo, el líder puede ser considerado autoritario (toma las decisiones sin dar explicaciones al respecto), democrático (permite que todos opinen y decide por consenso) o laissez faire (es el líder liberal, aquél con una conducta pasiva que delega el poder en los demás). Todos somos líderes en nuestro círculo de influencia. Nuestra familia y nuestros amigos acuden a nosotros en busca de orientación. Debemos recordar nunca subestimar ni desalentar del modo en que lo hicieron los espías, porque debemos ser siempre como Moshé, Ioshúa y Caleb, que creían en el pueblo y buscaban descubrir los tesoros escondidos dentro de la profundidad de su alma.