Resumen de la Perasha!

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Perashat Jukat

Esta es la Ley de la Torá. Así comienza la parashá de esta semana y tres tipos de preceptos encontramos en la Torá: Torot, Jukim y Mishpatim dictámenes, leyes y juicios) y las leyes se especifican más allá del alcance de la comprensión humana, y por ello sólo debemos aceptarlas como imposiciones divinas, imposibles de entender su lógica. Así se expresó el Rey Shelomó quien fuera señalado como el sabio de todas las épocas, y dijo con respecto al precepto de la vaca roja: “Me dije indagaré en ella y ella se encontraba lejos de mí”. Quiso el Rey Shelomó expresar su desconcierto pues no alcanzó a entender en absoluto sobre este precepto. Debemos aclarar que el Rey Shelomó no dijo que no se puede entender, sino que el no consiguió entender. Nosotros debemos considerarlos como dictámenes divinos que están lejos de nuestra capacidad intelectual.

Asimismo, nos relata la perashá la muerte de Miriam y Aharón hermanos de Moshé; tras la muerte de Miriam nos comenta la Torá que de inmediato faltó agua al pueblo de Israel, por lo que criticaron a Moshé por la falta de ese elemento, aduciendo que hubiera sido preferible morir en Egipto. Cuarenta años en el desierto hubo agua para dos millones de bocas todo por el mérito de una sola persona, Miriam y el único relato que nos cuenta la Torá sobre ella, fue que cuando forzados por el dictamen del Faraón, Amram, padre de Moshé, puso a su hijo recién nacido en una canasta y lo colocó en el río, entonces Miriam se retuvo a observar que ocurría con su hermano, un hecho sumamente sencillo, tan humano, y fue tan importante para merecer un pago tan grande, ¡agua para dos millones de personas durante cuarenta anos en el desierto!

También nos relata la muerte de Aharón Hacohén hermano de Moshé y Miriam a lo que comenta la Torá: “Y lloró a Aharón treinta días todo el pueblo de Israel” a lo que preguntaron nuestros Sabios ¿porque sobre la muerte de Moshé esta escrito: “Y lloraron los hijos de Israel…” y en cambio sobre Aharón esta escrito “todo el pueblo” a lo que respondieron: Aharón en su condición de amante de la paz y armonía entre la gente, mereció el cariño de todo el pueblo. Una sonrisa, una buena palabra, un apoyo a tiempo, un buen consejo, no podemos imaginar el valor de hechos tan sencillos, que equivocadamente consideramos sin valor. Una pequeña preocupación valió la salvación del pueblo de Israel durante cuarenta anos en el desierto, el deseo de hacer amistad y la paz entre la gente le hizo merecedor a Aharón del cariño de todo el pueblo.